Parlamentar

Señorías:

No sé si alguno y alguna de ustedes se merece esa distinción.

Porque además de ocupar un escaño, ya que ni siquiera calentar se puede decir por las pocas horas que echan en el hemiciclo, hay que ganarse esa categoría.

Una buena forma es PARLAMENTAR, que es lo que se hace en el parlamento, ¿no?

PARLAMENTAR, según la DRAE:

1. intr. Dicho de una o de varias personas: Hablar o conversar con otra o con otras.

2. intr. Entablar conversaciones con la parte contraria para intentar ajustar la paz, una rendición, un contrato o para zanjar cualquier diferencia

¡Atención, señorías, a la segunda acepción!

El pueblo ya ha votado, no queremos más elecciones, queremos que se pongan a hablar, negociar, que ZANJE CUALQUIER DIFERENCIA, y se pongan a currar de una vez.

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Todo es un juego

No afirmo… todavía.

¿Pero y si todo fuera un juego?

¿Y si estos sesudos profesores universitarios han puesto en el tablero político todas su fichas sabiendo mejor que nadie cómo se mueven las fichas de los demás?

Como si todo fuera un experimento a lo Orwell, (Orson), en el que se moviliza a la población, en este caso al “Pueblo”, para mayor risa de los orwelianos…

¿Y si además saben no sólo adaptarse sino cambiar, manipular, las condiciones del tablero… y las reglas del juego?

Mintiendo a la prensa, prestándose a hacer cualquier chorrada por un minuto de TV, colegueando con los que fueron enemigos porque interesa estar en en el “candelabro”.

¿Y si después del intento de asaltar los cielos se les empieza a ver el plumero y todo se queda en agua de borrajas, en un cansancio de sus cabezas pensantes visibles, en convertirse en lo que decían que no eran porque al final es la única fórmula que las leyes de este país te permiten hacer política?

Igual se dan cuenta que no se vivía tan mal de profe y que se les queda grande esto de pactar, negociar, ser responsable,… y mucho más gobernar.

No afirmo… todavía.

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Decencia

Decencia es no robar, ni evadir, ni traficar a cambio de influir desde el cargo público que se ocupa, ni evadir divisas, ni falsear para no pagar impuestos…

Pero si se han cometido esos u otros delitos tiene que aparecer otro tipo de decencia: la de reconocer el error, asumir la culpa y pagar por ello devolviendo el dinero, no ocupando nunca más un cargo público, y llegado el caso pasar por la trena.

Pues esa es la decencia que ha tenido el exp primer ministro de Islandia, achuchado por unos fantásticos periodistas y sobre todo por la presión de un pueblo entero.

Tanta paz lleve como descanso deja, y que deje sus sociedades panameñas o de cualquier otra ínsula paradisíaca fiscalmente a nombre de su país.

Philosoraptor - Er Sigmundur Davíð   Gunnlaugsson...    Þyngdar sinnar            virði í bulli?